
Todo está dicho.
Que hablen los ríos desde su agonía, que hablen las serpientes que se arrastran por las ciudades y los pueblos, que algo digan las palomas desde sus ensangrentados nidos;
Yo, Hijo de las tierras ancestrales, no tengo nada que decir;
Todo está dicho.
Esos soles transcurridos también algo tendrán en su memoria
Aquellas lunas que lloran con la lluvia algo tendrán en sus recuerdos de amargura
Los árboles, los peces, el último arco iris dorado
Ellos tendrán algo entre sus quejas
Yo, hijo de los dolores y esperanzas, nada tengo que decir;
Todo está dicho.
Fredy Chicangana, poeta indígena del Pueblo Yanacona de Colombia
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